domingo, 5 de diciembre de 2010

RECUERDOS CINEBIOGRÁFICOS

Mis primeros recuerdos cinematográficos se remontan a una vieja televisión en blanco y negro en la que pude ver mis primeras películas. Es costoso rememorar hechos tan lejanos y borrosos, pero sí soy capaz de visualizar en mi memoria aquel robusto televisor “Iberia” de madera que estaba ubicado junto a una pared, casi enfrente de la puerta del salón contigua al sofá en el que nos sentábamos. 

Nos mandaban temprano a dormir, pero algunas noches mi hermano y yo salíamos a hurtadillas de la cama y nos acomodábamos como buenamente podíamos en el suelo del pasillo, junto a la puerta del salón, donde nuestros padres no podían vernos, pero nosotros sí podíamos ver la tele a escondidas. No resultaba demasiado práctico, porque tarde o temprano mi padre o mi madre se levantaban para ir a la cocina o al cuarto de baño y nos sorprendían en flagrante delito de voyeurismo cinéfilo y éramos inmediatamente condenados y conminados, en sumarísima regañina, a volver a la cama.

Vi varias películas en blanco y negro (todas en esa tele tenían que verse en colores grises porque hasta unos años después no tendríamos un aparato de televisión en color), pero a aquella edad, seis años, comprenderán que no recuerde casi nada. 

Un día tuve una de mis ocurrencias -previsor que es uno- y decidí memorizar el título de una de aquellas películas que emitían en Televisión Española para poder recordar cuando fuese mayor cuál era la más antigua que había visto. 

Así que me fijé en la que emitían esa misma noche: «El fantasma y la señora Muir». Y, como ven, la cosa funcionó: ahí sigue retenido ese título en mis neuronas como consecuencia de aquel capricho infantil. 

Sólo años después, con ayuda del «carbono-14» que proporciona internet, he podido fechar con precisión el feliz día: fue el diez de enero de 1974.

Con la llegada del buen tiempo abrían el cine de verano. Aquello constituía una experiencia de lo más gozosa que quepa imaginarse. Con el lujo añadido de que desde la azotea del edificio en el que vivíamos se veía casi entera la pantalla del cine. 

En mi mente perviven imágenes de cuando recibíamos las ocasionales e infrecuentes visitas de los tíos, abuelos y primos –que vivían en Madrid, a centenares de kilómetros- y al anochecer nos subíamos todos a la azotea con las sillas playeras a tomar posiciones frente a la gran pantalla... sí, pónganle a la escena música de acordeón y tendremos casi una secuencia de Fellini o de Kusturica.

Pese a ello también pasábamos por taquilla, especialmente cuando mis padres decidían salir y nos dejaban «aparcados» en el cine. Recordarán que por entonces, años 70, había películas prohibidas a menores de 14 y de 18 años. Pero mis padres, a falta de familia con la que dejarnos en aquel pueblecito costero de la zona más meridional de Andalucía, contaban con el cine a modo de «guardería» para poder salir ellos en las noches del sábado. Así que tenían bien untado al portero del cine, y éste hacía la vista gorda y nos dejaba entrar en el recinto fuera cual fuese la calificación de la película que se proyectase en aquella sesión. 

Lo cual me permitió deleitarme en la contemplación de títulos tan poco recomendables para niños como “La noche de los muertos vivientes” y otros muchos de terror que por aquel entonces me fascinaban.

Ah, el cine de verano, qué invento. Aquellas incomodísimas sillas plegables de madera, esa rebequita por lo alto de los hombros para cuando llegaba la fresca, aquellas toneladas de pipas cuyas cáscaras arrojabas impunemente al suelo.

Y el «Fali», Rafael, aquel niño al que a veces aparcaban con nosotros en el cine, quien nos inició en el crimen enseñándonos el viejo milagro de la multiplicación de las gominolas y los chicles en el carrillo de chucherías que instalaban en el interior del recinto. Le tenía cogido el punto al señor que vendía las golosinas y le compraba siempre “una peseta” de gominolas. El vendedor, confiado, habitualmente decía: “Cógela tú mismo”, y ya imaginan, el pícaro truco: con los dedos pulgar e índice cogía Fali la gominola que costaba una peseta, pero simultánea y sibilinamente –bajo el amparo de la oscuridad- con los dedos corazón, anular y meñique escarbaba y rebañaba en el montón de gominolas, multiplicando ilícitamente varias veces el valor de su peseta.

Quizá fruto de estas iniciaciones delincuenciales al año siguiente fui a parar a un internado, esta vez en el Norte.

Aquello, francamente, era un lugar poco recomendable para educar a un niño, un sitio regentado por religiosos y maestros de aquellos de los de la disciplina inglesa de la regla y el capón. El caudillo aún vivía, imaginen. 

Recuerdo que una vez mis padres, al ir a visitarme, me llevaron un tebeo de Mortadelo y Filemón. En cuanto se marcharon vino una monja y me quitó el pernicioso y altamente nocivo cómic de Ibáñez, echando pestes de él. No volví a verlo.

Pero a todo hay que buscarle su lado positivo y lo mejor de aquel sitio, con diferencia, es que cada domingo había cine, en una sala en condiciones. Todos los alumnos llenábamos el estupendo salón de actos para evadirnos de aquel lugar tan parecido al recreado por Guillermo del Toro en “El espinazo del diablo”.

Sí, quizá aquello no fuese el paraíso de un cinéfilo, con los chuscos de pan arrojados desde las filas traseras sobrevolando constantemente nuestras cabezas, en las que a veces impactaban. Con las molestas charlas de aquellos a quienes no les gustaba el cine dominical y con los chistes relativos a la película improvisados, en voz alta, del graciosillo de turno.

Pero nos encantaba igualmente. A la salida de una de romanos todos jugábamos en el patio convertidos en gladiadores, si era de karatekas ya pueden imaginarse a trescientos niños lanzándose patadas y puñetazos, y si era del Oeste veías como aquel paisaje palentino se transfiguraba en el O.K. Corral. 

Y ... ¡ay si algún pobre incauto caía presa de la debilidad y se le ocurría derramar alguna lagrimita durante la proyección de una película de Marisol! Ese ya se convertía en el idiota perpetuo del internado.

Recuerdo que en semana Santa nos pusieron “Barrabás” y ya entonces conocí lo que era una superpromoción, porque al igual que normalmente no nos hablaban previamente de la película que sería emitida el domingo siguiente, ésta de Barrabás fue anunciada a bombo y platillo por maestros y religiosas en los días previos a su exhibición.

Acude también a mi memoria una película de dibujos animados. No tengo ni idea de cuál es, pero sí soy capaz de recordar un cuarto de siglo después que cuando aparecían los malos los colores se volvían grises y tenebrosos, oscuros, en contraposición al colorido diverso que rodeaba el mundo de "los buenos".

Sólo estuve un año en el internado, en los cursos siguientes regresé a mi Madrid natal.

Aquello era infinitamente más glamuroso. Recuerdo cuando mis tíos, a la sazón novios, me llevaron a un cine en la Gran Vía a ver una película de Tarzán. ¡Dios! Eso era pasarlo bien, en todos los sentidos.

La Gran Vía madrileña era el paraíso de las tentaciones cinéfagas, con aquellas enormes pinturas de carteles cinematográficos por doquier ornamentando hermosamente las fachadas de los edificios en los que se ubicaban las salas.

De acuerdo, ahora ves alguna de aquellas de Tarzán y te puede resultar patética: con esos elefantes asiáticos a los que se anexaban rudamente unas orejas de goma en una vano intento de “africanizarlos”, con esos rinocerontes corriendo a cámara rápida y toda aquella técnica tan rudimentaria, pero... qué demonios: lo disfrutabas plenamente.

Pero casi tan sublime como acudir a un estreno en la Gran Vía resultaban los cines de sesión continua. Eso sí que era flipar, porque a mis hermanos y a mí nos solía dejar mi padre (aparcando  fugazmente en doble fila en la calle Alcalá, en lo que sacaba las entradas) en el cine Aragón sin tener en cuenta en absoluto el horario de los pases, claro.
Así que llegabas allí en cualquier momento del metraje de una de las pelis de la sesión doble, bien fuera al principio (si había suerte), a la mitad, o la pillabas acabando y seguías viendo cine hasta el THE END. 

La segunda película -o la del medio, si lo prefieren, porque eso era un bocata de pelis- sí que la veías comme il faut.

Y a continuación proyectaban de nuevo la película que cogiste empezada e ibas reconstruyendo la historia que viste incompleta hasta que sobrevenía esa sensación de "dejá vu" y te percatabas de que estabas volviendo a ver las escenas que habías visto al entrar en la sala, puro azar. En ese momento salía e iba andando hasta la casa de mis abuelos.

Habituado como estuve durante mi infancia a este proceder comprenderán que patinasen pretendiendo epatarme montajes como los de «Memento» o «Pulp Fiction»: ya estaba yo bien familiarizado con estas técnicas narrativas.
viernes, 17 de septiembre de 2010

La novela «Planeta Q» en PDF, descarga gratuita

Este PDF -disponible para su descarga gratuita- contiene los siete primeros (y de momento únicos) capítulos de la novela por entregas «Planeta Q»




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lunes, 23 de febrero de 2009

Confesiones de un suicida arrepentido

Sr. Juez




Aquí estoy de nuevo, señoría, redactando esta carta de madrugada, al igual que hice una madrugada hace sólo unos pocos meses.
En aquella ocasión le escribía para contarle con todo lujo de detalles los motivos que me conducían a suicidarme.


Usted nunca llegó a leer esa carta porque la destruí inmediatamente después de hacer un terrible ridículo al romperse el enganche en el que había sujetado la cuerda que debía servir para ahorcarme. Imagine la situación, con el cuello medio destrozado, con dificultad para respirar y dolorido por el costalazo de mis riñones contra el suelo en tan patética caída. Había puesto lo mejor de mi literatura en aquella carta, no sólo con ánimo de facilitar las pesquisas policiales, para que no buscaran asesinos que no existían, sino que también la escribí con ánimo de justificarme un poco ante el mundo, por salir de él de ese modo. Casi pedía disculpas por mi acto, pero quedaba clara en mi redacción que era para mí la menos mala de las salidas posibles ante mi situación, tras haber sufrido el descalabro amoroso del que era incapaz de recuperarme por más años que transcurrieran.


Yo estaba equivocado, señoría, lo reconozco sin ningún problema: estaba TOTALMENTE EQUIVOCADO.
Creía que aquel amor que perdí era algo insuperable, creía que aquella mujer era la más hermosa, creía que aquella mi pasión de entonces era la máxima de las pasiones que podían habitar en el alma humana, creía que aquella mi felicidad era la única felicidad plena alcanzable, creía que todo en aquella historia había sido excepcional, único, inimitable e irrepetible, creía y estaba convencido de que al haber perdido todo aquello la vida no merecía ser vivida, siempre a la sombra de aquellos insuperables tiempo pretéritos de felicidad, lamentándome por haber perdido el paraíso.


Pero, señoría, estaba equivocado.
Recuerdo en mis momentos de crisis, tratando de consolarme, de darme ánimos para seguir adelante, cómo fantaseaba intentando ponerme en alguna situación maravillosa, pensaba que me ganaba unos millones en la lotería, pero no era capaz de imaginarme siendo feliz con algo que el dinero pudiera comprar, porque no tendría aquello que realmente necesitaba, esa mujer a la que seguía amando y de la que perdí todo rastro y cualquier esperanza de reconciliación.
Mi impericia en el cálculo, mi torpeza, quizá el Destino, quién sabe, hicieron que mi intento de suicidio resultara ridículo y doloroso y no se llegó a consumar. Y así pude seguir vegetando una temporada más en un mundo en el que ya no creía.


Pero, señoría, el motivo de la presente es para comunicarle que ya no pienso en el suicidio como una salida, ni una alternativa siquiera y quiero que sepa que si alguna vez aparezco ahorcado... alguien me habrá asesinado, porque yo ahora estoy tan a gusto en el mundo que no me bajaría de él bajo ningún concepto.
Podría ser millonario y comprarme el mundo entero, pero ello no me iba a devolver la felicidad que perdí.
Así se explica mi desesperación y mi torpe pero meditado intento de suicidio.
Cómo iba a imaginar, señoría, que iba a conocer a alguien que iba a conseguir que todo aquello cambiase radicalmente. Cómo suponer que existiese en el mundo una persona capaz de anular por completo cualquier pasado, porque al conocerla sólo hay presente y futuro. Cómo sospechar que esa persona existe y que además se iba a fijar en mí. ¡En mí, señoría!. Le puedo asegurar que no soy nadie, lo que se dice nadie, y menos en comparación con esa persona, y sin embargo, señoría, se fijó en mí y buscó mi compañía.
No piense, señoría, que ella se ha enamorado de mí... no es eso, pero... está a mi lado y eso ya es recompensa suficiente. No espero más, con eso me conformo, con poder adorarla y seguir a su lado, disfrutar cada día de su humor, jugando juntos al juego de la vida. ¡Le debo tanto a ese mujer, señoría!.
En fin, señoría, a lo que iba: que si viene usted a levantar mi cadáver alguna vez, fíjese bien en todo en la escena del crimen, porque yo no tengo intención alguna de suicidarme, busque usted bien, señoría, las huellas dactilares en mi apartamento, a ver si aparecen por ahí las del marido de esa persona maravillosa.

CRISTINA PUTA

Mediados de los años setenta.
Nos disponíamos a partir a la playa de vacaciones. Mis padres, hermanos, la abuela y hasta la bisabuela, todos metidos en un Seat 124.
El problema siempre antes de salir es que la bisabuela se negaba a subirse al coche para hacer viajes largos. Este trayecto era desde Madrid a Alicante, así que había que inventar algo para conseguir que la anciana se montara.
A mi abuela se le ocurrió decirle que salíamos a tomar café y la bisabuela accedió a subir al 124 sin protestar.
Imaginen, antes de los tiempos del aire acondicionado, en pleno agosto, de día, el trayecto de Madrid a Alicante, cuando no existían aún las autovías.
El caso es que la bisabuela no protestaba, raro en ella, con lo poco que le gusta subirse al coche.
Al fin el cansancio vence a mi padre, que conduce, y dice que pararemos a tomar un café.
Lo hacemos en Albacete, en un bar de carretera.
La bisabuela se baja del coche al fin y dice:

-¡Me cago en Cristina puta! ¿Y hasta aquí hemos venido para tomar café? ¡Coño, pues ni que el café fuera de oro!

CIUDAD SOÑADA

El día 7 de octubre de 1912, Pasha, el hijo de la princesa Marie von Thurn und Taxis, tuvo un extraño sueño. Se lo contó al poeta Rainer Maria Rilke.
En su sueño había visto una mágica ciudad, sobre un cerro pelado, una ciudad como vaciada de un molde y rodeada de muros, y sobre los muros muchas torres.
El 17 de diciembre del mismo año, el poeta Rilke escribió una carta desde la ciudad de Ronda a la princesa, en la que le decía:
"Estoy en Ronda desde hace una semana. Inmediatamente le envié a Pascha un par de reproducciones, por parecerme muy verosímil que el incomparable fenómeno de esta ciudad asentada sobre la mole de dos rocas cortadas a pico y separadas por el tajo estrecho y profundo del río, se correspondería muy bien con la imagen de aquella otra ciudad revelada en sueños. El espectáculo de esta ciudad es indescriptible y a su alrededor, un espacioso valle, con parcelas de cultivos, encinas y olivares. Y allá al fondo, como si hubiera recobrado todas sus fuerzas se alza de nuevo la pura cordillera, sierra tras sierra, hasta formar la más espléndida lejanía. Por lo que a la ciudad misma se refiere, en estas circunstancias nada le podría ser más peculiar que esta ascender y descender, abierta aquí y allá sobre el abismo que ninguna ventana osa mirar hacia él. Pequeños palacios recubiertos con las capas sucesivas de los blanqueos anuales todos con su portal enmarcado con una cinta de color y debajo del balcón el escudo de armas coronado con un yelmo que le viene un poco estrecho, pero en los blasones, claro, prolijamente esculpido y rebosante como una granada.
Este sería también sin duda, el lugar adecuado para residir y vivir a la manera española."
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A menos de 50 kilómetros del Mediterráneo, en la andaluza provincia de Málaga, a 700 metros sobre el nivel del mar, se alza la ciudad de Ronda, en la serranía homónima, sobre una meseta rodeada de macizos calcáreos con importantes cumbres.
En la actualidad el censo de la ciudad se sitúa por encima de los 30.000 habitantes y es una ciudad de poblamiento disperso, siendo además cabecera de comarca de un hinterland que abarca poblaciones de las provincias de Cádiz y Málaga.
Pero ante todo Ronda es magia, una ciudad en la que al pasear por sus callejuelas del casco antiguo, sentiremos que nos invade la evocación de tiempos pretéritos, donde los olores en el aire nos transportan a épocas de ensueño y donde el aire que respiramos contiene partículas de imaginación en estado puro.
Durante años y años Ronda ha recibido viajeros que quedaron irremisiblemente enamorados de la ciudad y cantaron su belleza misteriosa. Desde los viajeros árabes que transitaban por Al Andalus hasta los viajeros románticos Carter, Richard Ford, Prospero Merimé, Gautier o la condesa de Robertsand, o más recientemente los poetas Rainer Maria Rilke, Cernuda, Alberti y Lorca, por mencionar a algunos de los más sobresalientes.
Nadie con sensibilidad puede visitar esta ciudad sin que haga mella en su espíritu.
Los rondeños están habituados a ver pasear por las calles de su ciudad a turistas de toda procedencia y el paisaje normal de un día cualquiera ha de tener necesariamente al turista japonés empeñado en llevarse atrapada en su película fotográfica parte de la esencia de la ciudad. Intento inútil, porque si bien Ronda es una ciudad de postal, lo mejor de ella está flotando en el ambiente, la leyenda, el misterios, el aire fresco de la serranía, el cúmulo de aromas que embriaga los sentidos...
Hagamos un repaso de la historia de este lugar a través de los siglos.

PREHISTORIA

El peculiar lugar geográfico sobre el que se emplaza la ciudad tiene su génesis en los movimientos geológicos de la era terciaria, modificadas por las acciones erosivas sufridas en el cuaternario.
La región conserva numerosos testimonios como lugar de habitación antiguo.
Existen yacimientos del Paleolítico medio en los valles de los ríos Guadiaro y Genal y en diversos puntos más de la meseta.
La cronología de la cueva de la Pileta, situada a unos 15 kilómetros de Ronda en el término municipal de Benaoján, queda establecida por los últimos estudios entre el Gravetiense y el Magdaleninse, hace 25.000 años.
Esta cueva alberga en su interior pinturas y grabados prehistóricos en abundancia. Se contabilizan más de cuatrocientas representaciones parietales correspondientes al paleolítico superior así como diversas representaciones esquemáticas correspondientes a diversos periodos. Entre los dibujos hay caprinos, caballos, cérvidos, búfalos, bisontes, e incluso hay quince peces, siendo esta la cueva que mayor número de ellos contiene.
Esta caverna la descubrió en 1905 un labriego de la zona, José Bullón y fue popularizada por un militar británico jubilado, Verner. En 1915 el abate Breuil y el doctor Obermaier publicaron unos estudios sobre la Pileta que confirieron a la cueva la importancia en el mundo del arte que, sin duda, merece, fama que fue aumentando con el devenir de los años y llegó a ser declarada Monumento Nacional en 1924. Se han hallado en la cueva diversos fósiles de restos humanos así como cerámica con decoración, punzones y diversos útiles. Entre los restos cabe destacar la Venus de Benaoján, una figura de seis centímetros de altura con los atributos sexuales femeninos tallados.
La zona de la comarca rondeña parece lugar de privilegio para su ocupación en la prehistoria dada su meridiana latitud, próxima a la campiña bética, así como su cercanía con el Mediterráneo, siendo además, una zona montañosa muy apropiada para buscar abrigo y refugio entre las rocas.
Según los estudios del abate Breuil y otros investigadores hay constancia de presencia humana en la zona desde el paleolítico medio en los valles de los ríos Guadiaro y Genal, zona por donde transitarían posteriormente las calzadas romanas. Se ha adscrito la cerámica hallada a la cultura de Almería de la edad del bronce.
No abundan restos del neolítico. En el tercer milenio antes de Cristo tiene su desarrollo una civilización paralela a la del Cobre de la que se conservan abundantes dólmenes.
Se cree que en época posterior se establecieron en la zona de Ronda diversos pueblos célticos con los que daría comienzo la Edad de Hierro en torno al cuarto siglo antes de Cristo.
También parece que hubo poblaciones turdetanas en la región, mientras los túrdulos ocupaban la zona litoral.
A estos indígenas debieron superponerse elementos semíticos de las colonias costeras fenicias.

ROMA
Tras la conquista de Roma, hubo grandes cambios en la zona. Tanto Arunda como Acinipo en época de Augusto quedaron enmarcadas en la Hispania ulterior.
Citada por Plinio, Acinipo fue una importante ciudad romana de la Baeturia céltica con importantes testimonios epigráficos.
La ciudad acuñaba sus propias monedas, de las que quedan centenares de ejemplares en los que leemos la leyenda "Acinipo" y un racimo de uvas unidos a la figura de dos espigas.
Esta ciudad se encuentra a unos quince kilómetros de la ciudad de Ronda, y es conocida como Ronda la Vieja.
Si observamos la ubicación geográfica de ambas ciudades veremos la similitud entre ambas, las dos junto al borde de un tajo con carácter claramente defensivo.
En el enclave romano de Acinipo se han hecho diversas catas pero nunca una excavación sistemática y ordenada. En ese yacimiento existen asimismo restos de un poblado de la Edad del Bronce con los cimientos de unas cabañas circulares.
Lo más importante entre los restos de Acinipo es el teatro situado en el extremo occidental, cerca del borde del tajo.
Los arquitectos aprovecharon el declive de la ladera para construir el anfiteatro, excavando en la misma roca el graderío.
El aforo del teatro era para dos mil espectadores sentados.
Es una pena que en la actualidad no se aproveche este incomparable marco para hacer representaciones y que no se haya efectuado una restauración en condiciones del edificio, sino meros parcheos.
Podríamos establecer la cronología del teatro desde el años cincuenta antes de Cristo hasta el doscientos de nuestra era.
En Ronda se conservan escasos testimonios de la romana Arunda o Laurus, apenas algunas estatuas, estelas, y conducciones de agua.
A comienzos del S. IV de nuestra era teníamos constancia de representantes de las ciudades de Laurus (Ronda) y Acinipo en el Concilio de Iliberis.
Acinipo, sin embargo, sería abandonada poco mas tarde por causas desconocidas, conservándose sus ruinas hasta que en el siglo XVII los agricultores de la zona fueron arrancando los sillares de la muralla y hasta las piedras del camino, llegándose a perder, incluso, el rastro de la ciudad.

BÁRBAROS
En la época de las invasiones bárbaras peninsulares Ronda sería un núcleo de resistencia de los suevos antes de ser ocupada por los bizantinos, en periodos históricos aún oscuros para la ciudad.
En la cercana población de El Burgo se han descubierto recientemente varias tumbas visigodas con ajuares y en algunas viviendas de la ciudad de Ronda han aparecido estelas paleocristianas con leyendas.
La Arunda romano-visigótica, tuvo su continuación con la Medina Arunda árabe, una vez desaparecida la rival Acinipo.

AL ANDALUS
En el mismo año de la invasión musulmana, 711, el militar bereber Zayde Ibn Kesadi al Sabsaki se apoderó de la fortaleza de la ciudad, un castillo "Muy fuerte y muy antiguo" según testimoniaban las crónicas de los invasores.
El período de dominación árabe se extenderá hasta el año 1485 con frecuentes luchas internas y vaivenes políticos, numerosas sublevaciones contra el poder central e incluso periodos de independencia.
La población aproximada de la Ronda musulmana es de unos 12.000 habitantes, siendo en principio la acrópolis lo más importante a la que se van agregando con el tiempo hasta dos arrabales.
El impresor Juan José Moreti, nos relata en su "Historia de Ronda", de 1867, una leyenda de la época fronteriza, la de Cid Al-ben-Darraiz de Ronda":
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"A consecuencia de las alteraciones habidas en todas las líneas y los pueblos, los Alcaides de los puntos castellanos vigilaban con frecuencia las fronteras, y tal hacía Narváez el de Antequera, que no sólo vigilaba que sus subalternos vigilasen, sino que él mismo a caballo noche y día, estaba siempre al pié de las tierras de su mando con incansable celo.
Una de las noches que en el profundo silencio de costumbre, estaban los soldados del alcaide de Antequera tumbados sobre la hierba disfrutando del suave y embalsamado ambiente de las flores que mecía la fresca brisa, sintieron a distancia acompasados pasos de un caballo que en dirección a ellos se acercaba.
Mucho fue el contento de la tropa al comprender que se allegaba algún motivo en que sacar del ocio a sus espadas, y no se hizo esperar. Un brioso corcel, regido por un gallardo joven que contaria unos veintitres años escasos, se distinguía y no se habría este apercibido de la gente castellana cuando la blanda risa y nítida frescura de la noche, unidos a los amorosos pensamientos de su alma le incitaron a entonar una estrofa. Pero cual fue su sorpresa al percatarse de que se encontraba junto al campamento cristiano. Los soldados se levantaron y le conminaron a rendirse.
Una ojeada en torno de los que le rodearon, lanzada con iracunda acción, fue la respuesta que acompañó arrojando a gran distancia la lanza, el alfange y la almarada que traía a su cintura.
Sin más molestia ni otra ceremonia, el moro fue llevado a donde estaba Narváez, que al ver al prisionero tan ricamente puesto de marlota guarnecida de oro, de toca tunecina con bonete grana y delicado albornoz de Damasco, que le hacia aún mas gallardo y elegante, presumió que pertenecía alguna familia principal.
-¿Quién eres- dijo Narváez- y dónde vas a tales horas?
Dos lagrimas de ardiente sinsabor se desprendieron de los nublados ojos de Al-ben-darraiz, que tal era su nombre
-Soy -dijo- Abencerraje, nací en Ronda, adelantado de la frontera de Alora e hijo de Al-ben-darraiz alcalde actual de mi patria.
Y viendo que Narváez lo miraba de hito en hito como echándole en cara su llanto y amargura, continuó:
-No me intimidan el cautiverio ni la muerte, pero ¡ay! es la primera vez que he faltado a mi palabra.
-¿Qué quieres decir con eso?-le replicó Narváez.
-Deseaba cumplir con mis deberes vigilando los puestos de mi cargo y departir después con mi Jarifa algun momento de amor y de ventura; pero mi suerte no lo ha querido. Le tenía dada palabra. ¿Y qué dirá cuando no llegue...? Dime tú ahora, señor, si debo o no sentir mi arresto.
-¿Y si yo te permitiese la libertad precisa para ver a tu amada?. ¿Volverías?
-Si por fortuna se hayase aquí quien conociera mi nombre y proceder respondería; pero, ¿Qué contesto yo en este instante? Un juramento es la respuesta si en él tenéis la fe que los muslimes.
El alcaide de Antequera no pudo reprimir la emoción de su carácter; su caballerosidad le revelaba que no habría hombre capaz de faltar a su palabra y entonces dijo:
-Al-ben-darraiz, estás en libertad; el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narvaez, te permite que cumplas tu palabra a la dama a quien la comprometiste; pero aguarda que lo mismo satisfagas el juramento que le ofreces. Adiós, en Antequera espero tu regreso.
Ni la flecha damasquina despedida por un arco de Turquía cruzara el viento con más velocidad que el caballo del rondeño.
Triscaban los guijarros oprimidos por los apresurados choques de su aceradas herraduras, y Al-ben-darraiz, como en brazos de un amor ardiente y puro se halló a las pocas horas en los alrededores de Coín.
Entró en la población y se dirigió a los jardines de Jarifa, que después de sentidas quejas y desdenes, oyó la desventura de su amante.
Pero ella también estaba enamorada y en su delicadeza no cabía el consentimiento de una acción villana. Al-ben-darraiz debía volver a su prisión , más ¿cómo dejarlo solo? Iba a cumplir el juramento contraído, pero ¿quién sabía el porvenir?. Jarifa entra en amargas confusiones, el cariño a sus padres la detiene, el amor le interesa y arrebata, y al fin, con la respiración agitada y descompuesta se dirige a los cofres de su ropa, arranca de ellos la joyas más preciosas, los trajes más ligeros y exquisitos y, haciendo con todo un bulto, lo presenta a su adorado.
No bastaron las reflexiones más prudentes, las pinturas más tristes y más agrias del estado de cautivo, las privaciones que le aguardaban ni las penalidades que traía la esclavitud.
Pero esas amonestaciones eran hechas por un corazón herido de la misma enfermedad y claro es que no pudieron disuadir a la apasionada joven: así que ambos montaron sobre el caballo anhelosos solamente de cumplir la palabra y juramento contraídos y que la fortuna decidiese lo que hubiese de venir.
Ni una palabra ni una reflexión acudió a interrumpir el silencio de los jóvenes amantes.
Entraron en Antequera y encaminados a presencia de Narváez, su actitud humillante y silenciosa suplió lo que el labio no pudo articular.
La joven desató el bulto que llevaba y sacando su más ricas preseas con las alhajas y collares que le servían de adornos, suplicó con abundantes lágrimas y virginal ternura, le sirviesen de rescate.
Medió un instante indescriptible. Tierna escena que no puede narrarse, porque tampoco mediaban palabras que la interrumpiera.
Al cabo, Narváez, con aquella majestad que lo caracterizaba, brindó cada una de sus manos a dos desanimados jóvenes y con voz consoladora y apacible les dijo:
"Sois libres: ornen esos presentes la sienes de la hermosa desposada y una a ellos los que yo le donaré".
Mandó en seguida que todos los caballeros y señoras pasasen a conocer y ofrecer sus homenajes a tan leales y pundonorosos jóvenes, disponiendo que en seguida saliese de Antequera una escolta de escogidos caballeros y llevaran carta suya al padre de la novia suplicándole el perdón y otros para que condujeran y pusiesen a salvo a los recién casados a las puertas de la ciudad de Ronda.
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LA TOMA DE RONDA marca un hito en la guerra de Granada. La ciudad empezó a ser asediada por las tropas cristianas, a cuya cabeza iba el mismo rey Fernando, el 8 de mayo de 1485. Al pie de las muralla se congregaron 11.000 lanzas, 25.000 peones y 1.100 carros de artillería, un impresionante ejército. Pero pese a ello el rey Fernando hubo de urdir una estratagema y contar con apoyo del interior de la ciudad para poder asaltar la bien amurallada Arunda.
La estratagema fue la siguiente. Cuando el rey Fernando hubo tomado las plazas de Coín y Cártama llamó a consejo en la tienda de su campamento. Tenían cautivo a Mohamad y Driz, alguacil de Montejaque, caballero rondeño de mucha autoridad. Los cristianos sabían que este era muy ladino en la lengua castellana. Lo pusieron en la tienda a las espaldas de donde se celebraba la junta de consejo de guerra, porque como era de lienzo él oiría cuanto en la reunión se acordase. Lo que determinaron en esta estratagema fue la conquista de Málaga, y para que esta ciudad se desproveyera y desarmara de su gente, se acordaba dividir las tropas en dos, un bando que viniera sobre Ronda y el otro tomara el camino de Antequera amenazando a Loja, para que vinieran los moros de Málaga, de manera que las tropas moras de Málaga acudiesen al auxilio de las dos ciudades, dejando desamparada a Málaga, lista para ser conquistada.
Una vez determinado esto, dejaron a Mohamed y Driz descuidado para que pudiera huir, como así hizo.
Entró en Ronda y avisó que el campo cristiano había de venir fingidamente sobre Ronda para provocar el auxilio de los moros de Málaga, y que luego había de revolver sobre Málaga y sitiarla. En Ronda dieron crédito a las palabras de Mohamed y Driz. Llegó el tercio cristiano a la llanura del mercadillo, a las puertas de la ciudad, 3.000 caballos y 8.000 infantes.
Entre tanto el rey Fernando y sus tropas tomaban el camino de Antequera y desde allí volvería hacia Ronda.
Como quiera que las tropas cristianas que sitiaban Ronda no efectuaron movimientos en todo el día los rondeños pensaron que todo seguía los planes que les había contado Mohamed y Driz sin sospechar nada y dieron aviso a las tropas de Málaga para que no acudieran en su auxilio y en cambio se previnieran ellos.
Al atardecer, los cristianos desmontaron el campamento instalado ante las puertas de Ronda y marcharon en dirección a Málaga.
Los sitiados cayeron en la trampa y enviaron tropas en auxilio de Málaga y así cayeron sobre Ronda al amanecer los dos ejércitos cristianos.
Sobre el ataque a Ronda un cronista de la época nos refiere:
"Mas si los sitiados se defendían con una intrepidez digna de elogio, los sitiadores se excedieron a sí mismos. Jamás se había combatido una ciudad con más esfuerzo: nunca el arte militar había descubierto tantos elementos de acción como los que se pusieron en juego contra la soberbia Ronda. Las piezas de artillería, los ingenios, las armas ofensivas y defensivas excedieron por su número y calidad a todo cuanto antes se había visto"

RECONQUISTA
Durante los últimos años del s. XV y principios del s. XVI, la campana de rebato siguió sonando con frecuencia, debido a los numerosos levantamientos de los moriscos de la comarca, motivo por el cual se creó una fuerza vecinal, la Hermandad de San Antón, primer antecedente de lo que más tarde sería la Real Maestranza de Caballería.
Durante el reinado de los Reyes Católicos, por Real Cédula de 1510, se concede a la ciudad la feria de mayo.
En el reinado de Carlos V se dio una importante actividad constructiva en la ciudad, se acabó la primera fase de reconstrucción de la Iglesia de Santa María, se hicieron conducciones de agua, el hospital, la posada de las ánimas y la alhóndiga, entre otras edificaciones.
Ronda decide no unirse al alzamiento contra el rey de las comunidades de Castilla y sí, en cambio, firma con otras ciudades andaluzas, el Pacto de las Ramblas, favorable al Emperador, lo cual provoca la frase del rey: "Oh, Ronda, fuerte y leal". Esta frase pasó posteriormente a incorporarse como leyenda al escudo de la ciudad.
En época de Felipe II se dio un giro económico importante, al tener un auge mayor la agricultura, restándole protagonismo a la hasta entonces casi exclusiva actividad ganadera. La población de la ciudad en este periodo se estima en torno a los 10.500 habitantes.
En 1572, por Real Cédula de Felipe II se crea la Maestranza de caballería de Ronda, siendo la más antigua de España.
Era una institución paramilitar de corte aristocrático con el fin de mantener siempre una fuerza armada dispuesta a hacer frente a cualquier evento de signo adverso.
En época de los austrias menores la ciudad vive diversas tragedias.
En 1678 una epidemia de peste acabó con la vida de más de mil personas en Ronda.
En 1680 la ciudad es sacudida por un gran terremoto que causa grandes daños, el cual deja en un lamentable estado la iglesia de Santa María.

EL SIGLO XVIII
El siglo XVIII es muy importante para el desarrollo económico de Ronda. Junto a la actividad agrícola vuelve a resurgir la ganadería, con unas 65.000 cabezas de ganado censadas en la época, siendo este el núcleo ganadero más importante de la zona. Hay además constancia de una incipiente actividad comercial y artesana, al romperse definitivamente el aislamiento de la antigua medina musulmana y prolongase la ciudad hacia la llanura de El Mercadillo.
Es por ello que se ha de construir un puente que salve la enorme cortadura del Tajo. En 1735 se construye uno, pero este se hunde poco después.
En 1751, con la aportación económica de la Real Maestranza de Caballería, se inicia la construcción del Puente Nuevo, por el arquitecto Martín de Aldehuela, el cual queda definitivamente acabado en 1793.
En 1785 la Real maestranza de Caballería termina su famosa plaza de toros, documentada como la más antigua de España y cuna del toreo moderno. En la feria de mayo de esa mismo año alternan los toreros Pedro Romero y Pepe Hillo.
El mítico torero Pedro Romero, natural de Ronda, mató más de 5.000 toros sin pasar una sola vez por la enfermería.
A finales de siglo una providencia de Carlos IV prohibe las funciones taurinas, pero la Real maestranza solicita permiso para celebrar varias corridas con el fin de acometer varias obras con los ingresos que de ellas se obtengan, como la de rodear el Tajo con una cerca, ya que habían caído varios niños jugando.
El siglo se cerró con una epidemia de fiebre amarilla que causó gran mortandad.

EL SIGLO XIX
A principios del S. XIX varias epidemias afectan a la ciudad.
En el año de 1804 se derriba parte del Puente Nuevo.
En 1806 se concluye el proyecto del parque de La Alameda, que había sido concebido a finales del siglo anterior.
El 10 de febrero de 1810 una columna del ejército francés con 6.000 hombres, encabezada por el general Sebastiani, entra en la ciudad sin que esta opusiera resistencia. El propio rey José Napoleón estuvo unos días hospedado en la ciudad.
La lucha contra los franceses se concentró en la serranía, donde se formó una activo foco de guerrilleros y de tropas regulares bajo las órdenes del general Lacy, quien recibe armamento desde Gibraltar.
Tales eran los daños que los guerrilleros hicieron a las tropas francesas que estos llamaron a la senda que se internaba en la serranía "el camino de la amargura" y "el cementerio de Francia".
Aquellas partidas aisladas le ocasionaron más bajas a los franceses que disciplinados y numerosos ejércitos. Los fusilamientos de los prisioneros no servían de ejemplo, ni los perdones que otorgaban frecuentemente atraían a los valerosos serranos, dispuestos a morir mejor que a entregarse, por muy amplia que fuese la amnistía.
Pero una vez instalados en Ronda, los franceses demolieron sistemáticamente todo aquello que estorbase a sus propósitos y para mantener a todo ese contingente ocasionaron costosísimos gastos. En los dos años que estuvieron en Ronda la cabaña ganadera se redujo drásticamente, así como los recursos agrícolas.
En agosto de 1812 las tropas recibieron la orden de abandonar la ciudad y dirigirse a Granada. Esta orden fue acogida con agrado por el comandante Ferranz, al mando de las tropas, pero antes de marchar pensó en vengarse de aquella ciudad hostil a los soldados de José I y de acuerdo con sus compañeros meditó un plan indigno.
Existía en el regimiento 24 de Línea, que guarnecía a Ronda, un sargento francés, hombre de valor, querido de soldados y jefes. Se enamoró este sargento, cuyo nombre españolizado era Pedro Depa, de una bellísima rondeña capaz de trastornar a españoles y franceses . Aquel amor se convirtió en pasión desbordada hasta el punto de anteponerlo a su patria y a sus afecciones más sinceras.
Acaso la rondeña le exigió para corresponder a sus deseos, que abandonara las banderas de Francia.
La historia nos refiere solamente que Depa no hizo intención de salir de Ronda y aprovechando su propósito denunció el suceso que los franceses preparaban para destruir la ciudad.
Depa había sabido que Ferranz mandó almacenar en los subterráneos del castillo, toda la pólvora, bombas, granadas y proyectiles que poseían y que conceptuaron difícil llevar consigo. Abrieron una mina que ponía en comunicación la fortaleza con la plaza y esperaron el instante de la partida.
Llegó a verificarse esta el 26 de agosto de 1812. La mina quedó dispuesta y la voladura se produciría horas después de evacuar Ronda las tropas francesas.
El barrio de San Francisco y gran parte de la ciudad debían quedar convertidos en ruinas.
Pedro Depa esperó la salida de los últimos soldados, corrió a las Casas de Cabildo y refirió a los Regidores presentes lo que ocurría, determinando el sitio al que podía acudirse para apagar la mecha. Su advertencia fue oída y apresuradamente los rondeños, evitaron la catástrofe que la venganza de los franceses les preparó.
Mas ignoraba Depa que existía otra mina pequeña, también preparada para la explosión. Esta tuvo efecto y derribó, con estruendo horroroso, varias casas que se hallaban a la izquierda del arco de las imágenes, sembrando el espanto entre los vecinos y matando a varios de ellos.
El sargento Depa fue recompensado por el ayuntamiento, el cual le regaló una buena cantidad y un vestido nuevo, según las actas del municipio. Seguramente agradeció más el amor de la hermosa rondeña a quien pudo dar el título de esposa.
El fin de la guerra contra los franceses no significó el fin de las guerrillas, ya que muchos de estos guerrilleros siguieron dedicándose ahora al contrabando y la bandolerismo entre Ronda y Gibraltar.
Fueron famosos los bandoleros Tragabuches, Pasos Largos y Flores Arocha.
En 1834, una epidemia de cólera causó más de 250 muertos.
En 1839, otra epidemia, esta de viruela, se cobró casi 200 víctimas.
En la segunda mitad del siglo se observa una recuperación económica agrícola y ganadera, desarrollándose también un auge de la minería.
El de Ronda fue el primer ayuntamiento español en tener una mayoría republicana.
En 1892 se concluye el tramo ferroviario desde Bobadilla a Algeciras, que pasaba por la ciudad al fin sacándola de su aislamiento.

SIGLO XX
Ronda inició el siglo XX con una población de 21.000 personas, que llegarían a ser 30.000 en 1920.
En el año 1909, con 10.000 pesetas aportadas por la marquesa de Moctezuma, se fundó la Caja de Ahorros de Ronda.
En 1925 se rueda en la ciudad, por una productora francesa, la película "Carmen".
Tras la guerra civil hubo una década de penuria económica en la que el estraperlo era frecuente, dada la cercanía de Gibraltar.
Después se produjo mucha migración hacia el exterior, aunque también Ronda recibía emigrantes de los pueblos de la zona.



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Óscar Maif

SAGACIDAD SIN LÍMITES

En cierta ocasión estaba trabajando en mi oficina, como cada día. Me levanté para ir al cuarto de baño, cumplimenté mis necesidades fisiológicas y mientras me lavaba las manos mirándome al espejo pensé que no le vendrían mal a mis gafas una limpieza. Así que cogí agua, jabón y procedí a la misma. Luego las sequé con papel higiénico y mis cristales quedaron relucientes.
Volví a mi silla en la oficina y cuál no fue mi sorpresa cuando, al sentarme, me miró mi compañero de negociado y me dijo, como sin darle importancia a la cosa:

-Vaya, ya era hora de que limpiaras las gafas...

Me quedé ciertamente alucinado. Confieso que durante unos minutos llegué a admirar a mi compañero, por su increíble capacidad de observación. Oigan, yo no soy ningún guarro y mis gafas suelen estar limpias, había que ser un tipo con una enorme capacidad de observación para apercibirse de que había limpiado mis gafas.
Empecé a pensar que lo mío era un problema, porque yo soy una persona muy distraida y nunca me fijo en nada, de hecho mi compi de negociado podía haberse rapado el pelo al cero y lo mismo ni me enteraba. En cambio, las personas como él que se fijan tanto en los pequeños detalles tenían mucho ganado.
En esos pensamientos estúpidos me hallaba inmerso cuando de repente pasó a mi lado otro compañero y me dijo:

-Anda, majo, quítate eso que estas haciendo el ridículo.

Miré hacia donde señalaba y fue entonces cuando me di cuenta de que de una de las patillas de mis gafas colgaba un ENORME trozo de papel higiénico que se había quedado enganchado...

LA PLOVELBIAL SABIDULÍA DEL LEJANO OLIENTE

"Cuando las balbas del vecino veas pelal... apáltate o te llenalás de pelos"
* * *
"Más vale lollito de plimavela conocido que mayonesa de chilinguito pol
conocel"
* * *
"No pol mucho madlugal... consigo llegal a mi hola al tlabajo"
* * *
"Pongamos los puntos soble... los ideoglamas"
* * *
"A lío levuelto... cluza pol el puente"
* * *
"Ojos que no ven... ayuda a cluzal al ciego"
* * *
"Vísteme despacio que... estoy en pol-letas"
* * *
"A enemigo que huye... zancadilla y a machacal-lo"
* * *
"Cuanto más conozco al Homble... más me atlae la zoofilia"
* * *
"Ni quito ni pongo ley... lecoge tú el ajedlez"
* * *
"Más vale pájalo en mano... que pilaña en el culo"
* * *
"El hábito... ploduce cáncel"
* * *
"El homble plopone... y la mujel dispone"

HAIKUS

ALGÚN RECUERDO
ME HACE DUDAR DE SI
ESTARÉ CUERDO
***
NOCHE DE JUNIO
ESCONDE LAS ESTRELLAS
EL PLENILUNIO
***
MUCHO ME ANIMA
QUE USES MIS INGREDIENTES
EN TU COCINA
***
ODIO REPRIMIR,
PERO CIERTAS NOSTALGIAS
QUISIERA PROHIBIR
***
CóMO EL DESTINO
SUTILMENTE NOS LLEVA
POR EL CAMINO
***
NO, NO LO ENTIENDO,
TE PEDÍA SINCERIDAD...
¡SEGUÍAS MINTIENDO!.
***
¿QUÉ ES EL ESPERMA?
LÁGRIMAS DE ALEGRÍA
DE LA ENTREPIERNA
***
QUE NO ES ALTRUISMO
SI ESTOY SIEMPRE CONTIGO
ES PURO EGOISMO
***
POR MÁS QUE REPASO
NO ENCUENTRO LA LÓGICA
DE AQUEL FRACASO
***
LO QUE PRESIENTO
ES QUE ME HUBIERAS DADO
AÚN MÁS TORMENTO
***
TE SUBÍ A UN ALTAR
PERO HAY QUE VER QUÉ PRISA
TE DISTE EN BAJAR
***
TIERRA MOJADA
PERFUME TRAS LA LLUVIA:
NO CUESTA NADA.
***
RECUERDA MI PIEL
LAS HORAS QUE PASAMOS
EN ESE MOTEL


ÓSCAR MAIF

SONETO -XVIII-

Cupido me asaetó y volvíme idiota.
Maldito sea ese enano con alas
siempre portador de noticias malas,
harto venenosa era su saeta

que en seguida tornóme majareta
Todos tus bosques, generoso, talas
locos impulsos vienen como olas:
queda una estulta sonrisa en tu jeta.

Yo odio a ese serecillo alado
que me convirtió de racionalista
a patético ser descerebrado

que siempre en las nubes, obnubilado,
de cualquier buen juicio perdió la pista
cual ordenador desconfigurado.


---Óscar Maif---

LA MALDICIÓN DE MAXPALLAQÜEPACÁN

SECUENCIA 1ª ( y única)

Escena 1ª (Exterior, día)

Música de "El cóndor pasa" interpretada con guitarra eléctrica.

Finales del siglo XV.
Plano general largo.
Una preciosa playa mejicana en un día soleado. Contemplamos, por encima del hombro de un indígena que se encuentra de espaldas a la cámara, el desembarco de unos españoles.
La cámara sigue al indígena (Plano General Corto) que corre al poblado a avisar a los suyos. Como el tipo va dando unos extraños gritos mientras corre (parecidos a los de las mujeres árabes), cuando llega al centro del poblado ya tiene preparada una asamblea a su llegada, presidida por el jefe.
El indígena toma aliento. Todos están expectantes. Al fin dice:
(Habla en su idioma, así que vemos los subtítulos en castellano).
-Ser españoles de nuevo...
El jefe hace un gesto desdeñoso.
-¿Los mismos de la otra vez?
-No, no (con alivio), ser otros españoles.
Todos suspiran aliviados
El jefe da las instrucciones oportunas:
Llevad a todas las mujeres jóvenes al escondite. Las ancianas que se queden aquí y se pongan en top-less y que algunos guerreros se vistan de mujer para disimular el desequilibrio demográfico.
Fundido a negro.


Escena 2ª. (Exterior, día).

Plano General

La comitiva española hace su entrada en el poblado, montados en sus caballos, con su parafernalia de armaduras y tal. El comité de bienvenida indígena está preparado.
En un Plano Medio vemos la conversación de dos españoles montados en sus caballos. Inclinan sus cuerpos para acercar sus cabezas y uno de ellos susurra confidencialmente al otro:
-Mira que son feas las indias estas... todavía no he visto ni una que esté buena, caray las que no parecen ancianas parecen travestis...
El líder de los españoles se sienta frente al jefe del poblado y comienzan el parlamento ayudados por un español al que llaman "el traductor".
El cabecilla español dice, dirigiéndose al traductor y mirando al jefe indígena:
-Transmítale a Su Excelencia nuestro deseo de hacer trueque.
El traductor traduce a la extraña lengua.
Leemos los subtítulos.
-Querer comerciar (Lo dice señalando un cofre lleno de espejitos)
El jefe se levanta y contempla el cofre. Saca algunos espejos y con gesto desdeñoso vuelve a depositarlos en el cofre.
Los españoles muestran la decepción en sus rostros ante la mala perspectiva comercial.
El jefe indígena dice:
-¿No tener agua de fuego?.
Los españoles aguardan inquietos la traducción.
-Dice que quieren licor, no les interesan los espejos.
El baranda español chasquea los dedos y un par de españoles traen y abren una caja llena de botellas de licor.
-Pregúntales qué ofrecen a cambio- dice el líder de los españoles al traductor.
El traductor pronuncia su frase y leemos en los subtítulos:
-Querer oro a cambio de licor.
El indígena, consternado exclama:
-No tener oro aquí, pero tener objetos con dorado y si cerrar trato poder decir donde encontrar oro.
El traductor dice al español:
-Dice que tienen objetos con dorados y si hacemos trueque nos dirán donde encontrar oro.
La ambición satisfecha ilumina el rostro de los españoles.
-Bien, dile que nos enseñen esos objetos con dorado.
Subtítulos:
-A ver, mostrar mercancia.
El jefe indígena da unas palmadas y aparecen dos guerreros portando un saco lleno de objetos idénticos. Parecen perchas de madera con el gancho de bronce.
El español saca algunos de esos objetos del saco y los mira decepcionado.
-¿Para qué coño queremos unas putas perchas de mierda?
El traductor habla y leemos:
-Perchas no tener valor, ser bronce y no oro.
El jefe responde:
-Ya decir que no tener oro aquí, pero esos objetos ser muy valiosos. No ser "perchas", son Sagrados Masajes de Maxpallaquepacán. Tener efectos curativos mágicos al aplicar masaje y conferir al guerrero que lo recibe la inmunidad de las lanzas en el combate.
El jefe se levanta, coge uno de esos objetos y se dirige al líder de los españoles. Se ubica a su espalda y le masajea con la madera del objeto en los hombros, a cuya antomía parece adaptarse perfectamente.
El español pone cara de gustito, pero no muy convencido (y rascánsose la cabeza) toma el objeto en sus brazos y dice:
-¿Y para qué tiene este gancho aquí arriba?. Joder, parece una maldita percha...
El traductor traslada la pregunta al jefe:
-¿Para qué servir gancho?
-No ser gancho- responde el jefe- ser Sagrada Cuerda que unir Cielo de los Dioses con la tierra, este objeto ser regalo del dios Maxpallaquepacán.
El traductor traduce a su bola:
-Dice que simboliza el hilo mágico que asciende al cielo y que estos chismes se los regaló el dios Maxpallaquepacán para el descanso del guerrero y para darles inmunidad en la batalla.
-Está bien, coge esos trastos y dale los espejitos y el licor y que nos digan donde está el oro.
Traducción:
-Ok, hacer trueque, pero luego, a solas en la tienda, me dais unos cigarros de esos de la risa, ser mi comisión, un impuesto secreto español, costumbre sagrada. Que no se entere nadie. Decir ahora donde estar oro.
-El oro estar muy lejos, al Norte, muchos días de camino, tras atravesar tercer río, en la región de "Güalestrí".
Fundido a negro


Escena 3ª (Exterior, día).

Al atardecer en la playa vemos a los españoles embarcando con sus extraños objetos mágicos de masaje y la ilusión en sus rostros. Los indígenas están en la playa despidiendo a sus visitantes. En cubierta en el barco vemos a varios marineros españoles dándose masajes con los nuevos objetos. El capitán ordena poner rumbo al Norte.
En la playa los indígenas están sonrientes.
El jefe comenta aliviado a los suyos:
-Menos mal que les hemos conseguido colocar esas estúpidas perchas que los otros españoles le vendieron al idiota de mi padre. A ver para qué demonios queremos nosotros perchas si vamos medio desnudos...
Todos celebran con risotadas la frase del jefe mientras se van pimplando las botellas de licor.
Uno le pregunta al jefe:
-¿Qué es eso que buscan con tanto interés: el "oro"?.
-Ni idea-responde el jefe- cosas de españoles...
Las chicas jóvenes ya han regresado y se unen a la fiesta en la playa, medio desnudas. Algunas esnifan rayas de coca sobre los espejitos de los españoles.
Vemos en un plano picado algunas escenas de los indígenas en la playa. Juegan al fútbol sobre la arena, vemos a uno como Romario sin camiseta jugando al voley-fútbol, otros llevan las camisetas de las selecciones nacionales de Argentina y Méjico.
En un Plano Americano (y nunca mejor dicho) vemos a un tipo idéntico a Cantinflas, vestido de zapatista, hablando con otro igualito que el Che Guevara, que dice:
-Se la querían pegar de nuevo los gallegos, ¿eh?.

FIN


ÓSCAR MAIF










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Cosmogonía de la Bahía

(Tradición oral popular)


En el principio de los tiempos, cuando no existía nada, cuando ni siquiera el tiempo existía porque nadie había inventado nada para llevarle la cuenta, cuando el hombre todavía no existía, en mitad del universo, se reunieron los vicios y las virtudes que más tarde poblarían a los humanos en mayor o menor medida.
Y los vicios y las virtudes se pasaban todo el día discutiendo y peleando, sobre todo azuzados por la IRA y la DISCORDIA. Y discutían sobre quién habitaría el cuerpo de los humanos, si los vicios o las virtudes. Y no se ponían de acuerdo porque unos decían que habría más virtudes que vicios en los humanos y otros que al revés, que sería mayor el número de vicios que estarían en los humanos.

Nadie se ponía de acuerdo y la LOCURA, que estaba loca, tuvo una idea que le pareció genial, así que dando brincos en mitad de la reunión dijo:
- ¡¡¡Tengo una idea, tengo una idea para solucionar la discusión!!!-
Todos guardaron silencio expectantes. Y la LOCURA dando carreras sin ton ni son y saltando por todos lados dijo:
- Es una idea genial que seguro que no falla. Sí, sí, sí, sí.
En este punto la INTRIGA, que estaba realmente intrigada, pensó:
"¿Cuál será la idea tan buena que ha tenido esta LOCURA? "
Y la LOCURA seguía dando botes y haciendo cabriolas y diciendo:
- ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!. -
Y la INTRIGA que estaba cada vez más intrigada, azuzada por la CURIOSIDAD preguntó por fin:
- Oye, ¿Y cuál es esa idea tan buena?. -
La LOCURA dio un brinco y después otro y dijo:
- Muy fácil, muy fácil, muy fácil. ¡Se trata de un juego!. -
Como la LOCURA seguía dando saltos y no parecía que fuese a decir nada más, la INTRIGA preguntó:
- ¿Y qué juego es? -
- Es muy sencillo, es un juego genial y muy divertido. - dijo la LOCURA -. Es el juego del escondite.
Entonces la INTRIGA sí que se quedó intrigada. Y como ya no podía soportar tanta intriga dijo:
- ¿Y qué demonios de juegos es ese?. -
- Muy fácil, muy fácil, muy fácil. - dijo la LOCURA dando vueltas alrededor de la INTRIGA - Uno de nosotros se pone a contar de uno a cien de cara a un tronco muy grande y con los ojos tapados. Y los demás salen corriendo a esconderse donde puedan. Luego el que cuenta sale a buscar a los demás. Si al último que encuentre es una virtud, serán las virtudes las que habiten al hombre en mayor número, si es un vicio serán los vicios los que habiten a los humanos.
Entonces alguien entre la multitud dijo:
-¿Y si encuentra una pareja de virtud y vicio?. -
La LOCURA pensó un instante y dijo:
-Muy sencillo, se repartirán por igual. -
La INTELIGENCIA, que hasta entonces se había creído la más inteligente pensó:
-"Vaya gran idea que se le ha ocurrido a esta LOCURA. ¿Por qué no se me habrá ocurrido a mí?."
Entonces la INTRIGA preguntó:
-¿Y quien va a contar?. -
Y la TERNURA dijo:
- Anda, LOCURA, ya que se te ha ocurrido a ti tan buena idea, ¿qué mejor que seas tú quien cuente?. -
-De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo. - dijo la LOCURA.
Y se fue a un tronco a contar:
- Un, dos, tres, catorce, veintitres...

Todas las virtudes y los vicios salieron corriendo a esconderse.

La JUSTICIA cogió de la mano a la VERDAD, porque la VERDAD siempre acompaña a la JUSTICIA, y se fueron hasta un río que pasaba por allí cerca. Era un río de aguas cristalinas y puras. Y la Justicia dijo:
-Nos esconderemos aquí, para que luego digan que la Justicia no es clara. -
Y la JUSTICIA se escondió en el fondo del río junto con la VERDAD.

La ENSOÑACIÓN cogió a la TERNURA de la mano y dando saltitos se fueron a esconder detrás de una nube rosa. Y allí comenzaron a pintar las nubes de tonos morados, rojos, rosas y azules. Y es por eso que en los atardeceres el cielo se llena de nubes de colores.

La LUJURIA cogió de la mano a la PASIÓN y juntas escalaron una montaña para esconderse en ella. Pero una vez dentro la temperatura empezó a subir y las rocas a calentarse y a fundirse hasta que la LUJURIA y la PASIÓN hicieron nacer un volcán en aquella montaña.

La PEREZA no se movió de donde estaba. Con el sueño que tenía ella, se iba a molestar en esconderse. ¡Vamos!, y se echó a dormir detrás de un banco que había por allí cerca.

Y así se fueron escondiendo todos, todos menos dos.
- Treinta y tres, cincuenta y ocho, siete...

La ENVIDIA, envidiosa como siempre, quería saber donde se escondía todo el mundo y se quedó allí en medio.
-Setenta y siete, ochenta y seis, cincuenta y uno... -

El otro que no se escondía era el AMOR. Porque el AMOR es indeciso y no sabía dónde esconderse.
La LOCURA estaba llegando al final de la cuenta:
-Noventa y ocho... -

El AMOR y la ENVIDIA no sabían dónde meterse. La ENVIDIA vio un pino y se subió en lo alto.
-Noventa y nueve... -

En el último momento el AMOR se tiró a un rosal de rosas rojas donde nadie se había escondido porque estaba lleno de púas.
-Y ¡cien!.-

La LOCURA se dio la vuelta y empezó a buscar a sus compañeros.
-¡Cruz por la LEALTAD!.
La LEALTAD, leal como era, no se había movido del lado de la LOCURA.
-¡Cruz por la ESPERANZA!.
La ESPERANZA se había escondido cerca pensando que quizá no la encontrarían.
-¡Cruz por la IGNORANCIA!-
La IGNORANCIA, despistada salió preguntando
-¿A qué estamos jugando?-
-¡Cruz por la GULA que está comiendo pasteles!.
-¡Cruz por la SOBERBIA!.
La SOBERBIA salió muy encendida y dijo:
- Me había escondido muy bien, ¿A que me has encontrado de las últimas?, ¡Vamos, con lo bien que me escondo yo! -
-¡Cruz por la HUMILDAD!.-
La HUMILDAD se acercó a la LOCURA y le dijo:
- La verdad es que me has encontrado muy bien. -

-¡Cruz por la PEREZA!. –
La PEREZA seguía durmiendo plácidamente a pesar de todo el alboroto que la LOCURA estaba montando.

La LOCURA llegó hasta el río de aguas cristalinas, miró al fondo y vio a la VERDAD y a la JUSTICIA. Y gritó:
-¡La JUSTICIA y la VERDAD están allá abajo!.-
La JUSTICIA, que vio que la habían visto, revolvió el fondo para que las aguas se volvieran turbias y no pudieran verlas. Y le dijo a la VERDAD:
- Tú quédate aquí que yo saldré por las dos y convenceré a la LOCURA de que no te ha visto. -
Y la VERDAD le hizo caso y allí se quedó, y la Justicia salió corriendo detrás de la LOCURA, y corría más y más hasta estar a punto de alcanzarla cuando de repente se tropezó con una piedra y se cayó. Con la caída se había lastimado una rodilla, pero aun así se levantó y siguió corriendo cojeando, pero cuando llegó, la LOCURA ya había llegado.
Es por eso que la JUSTICIA cojea, pero siempre llega. Y desde entonces a la VERDAD no se la ve por ningún lado.

Entonces la LOCURA se fijó en que la montaña donde se habían ocultado la PASIÓN y la LUJURIA ahora era un volcán.
-¡Qué raro! - se dijo la LOCURA. Y fue a investigar.

Así que la LOCURA subió por la ladera del volcán y se asomó al borde del cono. Y allá abajo, en una repisa de piedra PASIÓN y LUJURIA estaban dando rienda suelta a todo lo que representaban.

La LOCURA, avergonzada, dijo mirando para otro lado:
-¡Cruz por la LUJURIA y la PASIÓN, que están ahí abajo haciendo cosas feas! - y se fue corriendo dejando a la LUJURIA y a la PASIÓN, quienes no se habían enterado de nada, con sus cosas.

Luego la LOCURA miró al horizonte y vio nubes de colores en forma de dragones, elefantes, princesas, duendes y castillos. Y pensó la LOCURA: "Esto parece cosa de la ENSOÑACIÓN, y si la ENSOÑACIÓN está por aquí la TERNURA no tiene que andar lejos".
Y. efectivamente, subió hasta las nubes y allí vio a la ENSOÑACIÓN contándole cuentos a la TERNURA y esta mientras tanto hacía nubes con las formas que le relataba la ENSOÑACIÓN. Y la LOCURA, viéndolas tan atareadas no quiso molestarlas y escribió en una nube:
-¡Cruz por la ENSOÑACIÓN y la TERNURA!. - Y se fue.

La LOCURA ya había descubierto a todo el mundo menos a dos: la ENVIDIA y el AMOR (ya que a pesar de lo que decía la JUSTICIA, ella tenía una cierta idea de por donde estaba la VERDAD. Los locos están locos, pero no son nada tontos). Ya no sabía dónde buscar y miró al cielo para pedir ayuda. Y con esto vio a la ENVIDIA que estaba en lo alto del pino.
- ¡Cruz por la ENVIDIA!.-

La ENVIDIA, envidiosa de que no hubieran encontrado al AMOR, se bajó del árbol y dijo:
-Pues el AMOR está escondido en esas zarzas.-

La LOCURA dio vueltas a la zarza pero no vio al AMOR, y es que el AMOR es difícil de encontrar a veces.
- Pero busca bien, que está ahí.- dijo la ENVIDIA.

La LOCURA intentó apartar las zarzas con las manos pero se pinchó
-¡Ay! –
Y es que a veces el AMOR hace daño.
- Pero busca bien, que seguro que está ahí. - azuzó la ENVIDIA.

La LOCURA ya no sabía que hacer y cogió una horca de dos puntas y comenzó a pinchar las zarzas con ella. Finalmente se oyó un grito desgarrado que dejó a todos helados:
-¡Ahhhhh!. -

El AMOR salió de las zarzas con las cuencas de los ojos vacías bañadas en sangre. La LOCURA no sabía qué hacer, todos le estaban mirando, y sintiéndose culpable por lo que había hecho le prometió al AMOR que a partir de ese momento sería su lazarillo.

Y es por eso que dicen que el AMOR es ciego y siempre va acompañado por la LOCURA.

Configuración de correo de Teleline (Terra)

Un apasionado romance epistol@r


Tras más de un año de fallos con mi correo de Teleline decidí pasar de esa cuenta de correo como principal y usar otra, pero... me dije, "vamos a darle una última oportunidad, a ver si me la arreglan", porque me da tantísima pereza tener que molestarme durante horas en mirar mierdas de configuraciones... para que al final igual no sirva para nada y sea problema de un fallo del servidor (que no es la primera vez que me ocurre).
Sabía que Terra tenía un teléfono 906 para arreglar los problemas de quienes tenemos cuentas gratuitas, pero intenté que me arreglaran el fallo. Así que , amablemente, les escribí.




De: Óscar Maif
Para: Terra
Enviado: lunes, 05 de febrero de 2002
Asunto: Correo de Teleline
____________________________________

Cordiales saludos.
Desde hace más de un año no puedo enviar mensajes con el Outlook Express desde mi cuenta:
micuentade@teleline.es
En cambio recibo sin problemas.
Siempre funcionó bien y un día, sin tocar nada, de repente... dejó de funcionar el envío.
Desde la web de Terra no tengo problemas para enviar mensajes de esta misma cuenta.
Me gustaría que fueran tan amables de solucionarme este problema.
El mensaje de error al intentar enviar desde el Outlook es siempre el mismo:
"El mensaje no se pudo enviar, uno de los destinatarios fue rechazado por el servidor. Su dirección de correo electrónico es micuentade@teleline.es .Asunto 'El asunto que sea', Cuenta: 'Teleline', Servidor: 'mailhost.teleline.es', Protocolo: SMTP, Respuesta del servidor: '530 delivery not allowed to non-local recipient, try authenticating', Puerto: 25, Seguridad (SSL): No, Error de servidor: 530, Número de error: 0x800CCC79"
Gracias anticipadas.
---
Óscar Maif

Pero... ¡ohh!, recibí esta evasiva respuesta.

De: Terra
Para: Óscar Maif
Enviado: martes, 05 de febrero de 2002
Asunto: RE: Correo de Teleline
____________________________________
Estimado/a amigo/a:
En respuesta a su e-mail, le comunicamos que para más información o consultas técnicas del producto Terra Standard, rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
Si desea tener una atención más Personalizada y completa, puede contratar cualquiera de los productos de Terra de gama superior como el producto ADSL, Producto Profesional o Terra Familiar que incluyen mejores prestaciones y número de Atención al Cliente 902.
Si desea información relacionada con los productos y servicios que le ofrecemos en Terra, no dude en entrar en la Web de Ayuda que tiene en el portal a través de la dirección http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm
Un saludo y gracias por confiar en nosotros.
Servicio de Atención al Cliente.

Pero, como buen tauro, no me rindo fácilmente, así que insistí...

De: Óscar Maif
Para: Terra
Enviado: martes, 05 de febrero de 2002
Asunto: Correo de Teleline
_________________________________

Igual no me expresé con claridad en mi anterior mensaje.
Cuando me decidí a solucionar el problema que me perjudica desde hace más de un año acudí a la web a la que me recomiendan ir:
http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm
Leyéndola deduje que es a ustedes a quien debo dirigirme, ya que mi cuenta de Teleline es anterior a la existencia misma de Terra y mi problema no es de ninguna nueva configuración. Yo no quiero, como me indican "más información o consultas técnicas del producto Terra Standard". Ni pido información ni realizar ninguna consulta técnica ni sé siquiera lo que es "Terra Standard", sólo quiero que arreglen lo que, de repente, un buen día, vaya usted a saber porqué, dejó de funcionar .
Seguro que pueden arreglarlo fácil y rápidamente con buena voluntad.
Muy agradecido.
---
Óscar Maif

¿Qué respuesta obtuve?. ¡Ja, qué esperaban!

De: Terra
Para: Óscar Maif
Enviado: miércoles, 06 de febrero de 2002
Asunto: RE: Correo de Teleline
____________________________________

Estimado/a amigo/a:
En respuesta a su e-mail, le comunicamos que para más información o consultas técnicas del producto Terra Standard, rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
Si desea tener una atención más Personalizada y completa, puede contratar cualquiera de los productos de Terra de gama superior como el producto ADSL, Producto Profesional o Terra Familiar que incluyen mejores prestaciones y número de Atención al Cliente 902.
Si desea información relacionada con los productos y servicios que le ofrecemos en Terra, no dude en entrar en la Web de Ayuda que tiene en el portal a través de la dirección http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm
Un saludo y gracias por confiar en nosotros.
Servicio de Atención al Cliente.

Esto me puso de mal humor y decidí comprobar si leían los mensajes...

De: Óscar Maif
Para: Terra
Enviado: miércoles, 06 de febrero de 2002
Asunto: Correo de Teleline
____________________________________
Estimadísimos camaradas "Terrícolas".
Su amable comunicación me suena un poco a "dejá vu" y empiezo a sospechar que no leen lo que les cuento en mis e-mails...
Repito: no sé porqué me dicen que llame a un número de teléfono 906 puesto que ni estoy "cachondo" ni pretendo conocer lo que me depara el futuro... ¡sólo quiero que mi correo funcioneeeeee como anteeeeeees!
Sean tan amables de darme una solución, anden, tírense el rollo.


¿Adivinan la contestación del servicio de atención al cliente?

De: Terra
Para: Óscar Maif
Enviado: jueves, 07 de febrero de 2002
Asunto: RE: Correo de Teleline
____________________________________

Estimado/a amigo/a:
En respuesta a su e-mail, le comunicamos que para más información o consultas técnicas del producto Terra Standard, rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
Si desea tener una atención más Personalizada y completa, puede contratar cualquiera de los productos de Terra de gama superior como el producto ADSL, Producto Profesional o Terra Familiar que incluyen mejores prestaciones y número de Atención al Cliente 902.
Si desea información relacionada con los productos y servicios que le ofrecemos en Terra, no dude en entrar en la Web de Ayuda que tiene en el portal a través de la dirección http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm
Un saludo y gracias por confiar en nosotros.
Servicio de Atención al Cliente.
Definitivamente pasaban de mí, se remitían siempre a lo mismo, que llamara al 906, algo a lo que nunca estuve dispuesto, claro.
Debía rendirme y renunciar a mi vieja compañera, aquella antigua cuenta de correo de Teleline que muchos amigos aún guardan en su libreta de direcciones, snif, qué pena.
Pero... ¿y si les busco las vueltas?.
Hummm, veamos, qué puedo hacer para no tener que llamar al maldito 906...
Tachánn, ¡lo tengo!.
Les voy a contar una mentirijilla blanca, a ver qué pasa...

De: Óscar Maif
Para: Terra
Enviado: viernes, 08 de febrero de 2002
Asunto: Correo de Teleline
____________________________________

> rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
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Díganme exactamente qué prefijo telefónico he de marcar porque me sale un contestador diciendo que el número no existe.
Actualmente resido en Canadá, en la ciudad de Halifax.
Gracias.
---
Óscar Maif

¿Lo habría conseguido?.¿Había colado?.
Pues... no, se hicieron los locos...

De: Terra
Para: Óscar Maif
Enviado: sábado, 09 de febrero de 2002
Asunto: RE: Correo de Teleline
____________________________________

Estimado/a amigo/a:
En respuesta a su e-mail, le comunicamos que para más información o consultas técnicas del producto Terra Standard, rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
Si desea tener una atención más Personalizada y completa, puede contratar cualquiera de los productos de Terra de gama superior como el producto ADSL, Producto Profesional o Terra Familiar que incluyen mejores prestaciones y número de Atención al Cliente 902.
Si desea información relacionada con los productos y servicios que le ofrecemos en Terra, no dude en entrar en la Web de Ayuda que tiene en el portal a través de la dirección http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm
Un saludo y gracias por confiar en nosotros.
Servicio de Atención al Cliente.
Pero, claro, ya había que sostener el embuste para que me creyeran. Así que esta vez, para que no se hicieran los locos, puse un mensajito en el "asunto" del e-mail.

De: Óscar Maif
Para: Terra
Enviado: sábado, 09 de febrero de 2002
Asunto: LEAN LO QUE ESCRIBOOOOOO!!!
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> rogamos se ponga en contacto con su número de atención al cliente: 906 322 333.
---
Insisto: díganme exactamente qué prefijo telefónico he de marcar porque me sale un contestador diciendo que el número no existe.
Actualmente resido en Canadá, en la ciudad de Halifax.
Gracias.
---
Óscar Maif
Y... al finnnnnn, lo conseguí!!!

De: Terra
Para: Óscar Maif
Enviado: martes, 12 de febrero de 2002
Asunto: RE: LEAN LO QUE ESCRIBOOOOOO!!!
________________________________________
Estimado Oscar:
Te indicamos como revisar la configuración de su cuenta de correo en Microsoft Outlook Express 5:
Abra Microsoft Outlook Express y pulse en "Herramientas". Después, en "Cuentas" y luego, en la pestaña "Correo".
Después, seleccione la cuenta de correo de Terra y pulse el botón "Propiedades". En la pestaña "General" es importante rellenar estos campos:
Nombre: Su nombre
La dirección electrónica: id@terra.es
En la pestaña "Servidores":
Servidor de correo saliente: mailhost.terra.es
Servidor de correo entrante: pop3.terra.es
Nombre de cuenta: ID.terra.es
La Password del correo es la misma que utiliza para conectarse a Internet.
"Mi servidor requiere autenticación" debe estar activado.
Después, pulse a la derecha en "Configuración". Active la opción "Usar misma configuración que el servidor de correo entrante". Acepte la primera ventana y, después, pulse en "Aplicar" y luego en "Aceptar".
Recuerde que también puede utilizar su correo con Terra desde el Web mail de Terra dentro de www.terra.es/correo . Con sólo introducir su ID y Contraseña, podrá enviar y recibir mails.
Confirme de todas formas su información para la configuración en la página https://altas.terra.es/webkit/terra/datos_conexion.html, donde introduciendo su ID y Clave o Contraseña, le mostrará los datos para su configuración.
Si desea información relacionada con los productos y servicios que le ofrecemos en Terra, no dude en entrar en la Web de Ayuda que tiene en el portal a través de la dirección http://www.terra.es/usuarios/ayuda.htm .
Un saludo y gracias por confiar en nosotros.
Servicio de Atención al Cliente.

A principal

Seguí las instrucciones que me daban y... voilà, mi cuenta vuelve a funcionar después de tantísimos meses. Una historia de amor con final feliz.
I LOVE TERRA
sábado, 1 de noviembre de 2008

El doctor Mierda

Me encontraba mal, llamé al médico. Hube de explicarle cómo se llegaba hasta mi casa. Tardó casi tres horas. El tráfico, dijo, excusándose con desgana. Me hizo tumbarme para una exploración. Calentó el maldito fonendoscopio en mi aterida espalda y me oprimió con sus dedazos en sitios en los que te dolería aunque no estuvieses enfermo.
Luego llegó el interrogatorio. Me formuló la, al parecer, inevitable pregunta sobre el tamaño, color y consistencia de mis heces.
-Ni idea, no me fijo en eso- dije yo muy digno.
-Mal hecho, hay que fijarse- me reprendió severamente.
-Ya veo varios programas de televisión- me excusé con desgana yo también- Pero si me da un par de minutos y un orinal le traigo una muestra calentita...
Sonreía con sorna el muy cretino mientras, vengativo, me recetaba, con una ilegible letra, una caja de enormes supositorios.
Los he comprado, derretido e introducido todos en una botella de un famoso refresco de dos litros, que he agitado convenientemente.
Sí, yo me tomo un vaso cada ocho horas, pero cuando él me preguntó cómo se volvía al Centro Médico desde mi casa... le envié al barrio chabolista de mi camello. Empatados.

ÁTITUPEDOJAPOTRES

El Estado se iba debilitando, desmoronándose, tras varios decenios de gobierno de La Derecha.
Llegó el momento en el que la Real Academia de la Lengua estaba a punto de entregarse al patrocinio de editoriales y revistas, al igual que meses atrás, habían sucumbido instituciones como la Academia de Cine, que ahora entregaba los premios
'Fotogramas-Digital +' en vez de los clásicos 'Goya' de toda la vida, y cuyos académicos lucían en sus esmóquines chapas de sus patrocinados en lugar de mensajes con contenido político, como ocurriera unos años atrás con el 'No a la guerra'.
Pero un buen día apareció por la Real Academia un tipo con una insólita propuesta: comprar la palabra 'sí'.
Era una importantísima oferta. La cifra, aún en euros, mareaba. Así que los académicos, para garantizar su futuro y en cierto modo también por vengarse del gobierno, decidieron acceder.
El contrato especificaba que cada vez que se usase esa palabra (sí) debería ser indemnizado el comprador de la misma con la cantidad de un euro. Dicho de otro modo: quien quisiera decir 'sí' tenía que apoquinar su eurete, vaya.
El gobierno, molesto, intentó detener esta reforma, alegando 'el interés general'. De hecho llegó a estar paralizado el tema, pero los abogados dijeron a los académicos que bastaba con que designasen otra palabra que en lo sucesivo equivaldría al actual 'sí' para que la operación siguiese adelante. Y eso hicieron, consultaron al comprador y éste accedió al trato, pero él propondría la palabra sustituta: 'atitupedojapotres'.
En todas las televisiones salió el joven ministro Alvarito Cascotes, alias 'Pit Bull', despotricando contra la argucia de los abogados, ya que la nueva palabra para expresar el 'sí' era tan larga y extraña que disuadiría de su uso a cualquiera. Pero el juego de la política es maquiavélico y la oposición aprovechó para echar leña al fuego: ya harían cualquier cosa para desalojar a La Derecha del poder.
Así que el gobierno tuvo que tragar con la medida de la Real Academia. Una vez ocurrido esto y ante las protestas generales de la ciudadanía la oposición decidió crear una clandestina 'Academia Republicana de la Lengua', presidida por un tal Pareja, de Cuenca.
Pero sin el marchamo de la oficialidad, la bienintencionada
institución neonata no tuvo poder para restituir el 'sí' libre de
pago.
A todo esto no crean que la gente pagó por el sí. El pueblo se buscó mil caminos de huida para evitar tan absurdo pago, pese a las brutales persecuciones de los nuevos inquisidores de la SGAE, cuyos instrumentos de prueba y métodos ejecutivos fueron
declarados anticonstitucionales en varias sentencias. Unos usaban el inglés 'yes', otros el francés 'oui', otros se limitaban a asentir con la cabeza en silencio, etc.
Cierto que dejó se usarse el 'sí' en público, pero en la calle tardó en imponerse el sustituto 'atitupedojapotres'.
Aunque ya se sabe cómo funcionan estas cosas: al principio muchas protestas y tal, pero acabamos tragando: se fue oficializando su uso, las editoriales infantiles aprovecharon para renovar su parque de libros de texto introduciendo el 'atitupedojapotres', término que a los niños les encantaba porque en su interior contenía la palabra 'pedo'.
Muchos acortaron la palabra a 'atitu', lo cual estuvo a punto de imponerse, hasta que la Academia hizo una nueva reforma, ya que el comprador de los derechos en exclusiva del 'sí' alegaba que había comprado la palabra con y sin acento, o sea, que el condicional
'si' también le pertenecía, lo cual obligó a la academia a hacer una distinción entre el 'atitupedojapotres' afirmativo y el condicional.
Se resolvió esto del siguiente modo, el atitupedojapotres afirmativo llevaría tilde, no así el condicional. ¿Dónde llevaría el acento? Pues en un principio se pensó hacerla aguda, esto es 'atitupedojapotrés', pero esta palabra resultaba algo cacofónica, sonaba como a cierta marca de chicles. Llana no podía ser, porque en ese caso la tilde no vendría a cuento, así que se decidió hacerla esdrújula, pero se pensó que el sonido 'atitupedojápotres' resultaría complicado y la gente se haría un lío sobre si debía llevar acento o no, así que para quitarse de rollos la academia la hizo esdrujulísima, o sea: el acento recaería sobra la primera 'a'.
Pronuncien, prueben a pronunciar: 'átitupedojapotres'. A mí me
gustaba, me sentía como un indígena de alguna geografía tropical
cuando la pronunciaba.
Las editoriales afectadas hicieron la oportuna revisión y se
forraron vendiendo nuevos libros de texto en el segundo trimestre
del curso.
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